OPINION: La caída de Emiliano Lezcano, pisando al camarógrafo del piso del Socios Fundadores y su lesión que lo marginará de la serie de seminales abre un debate que expone las situaciones de culpabilidad.
Autor:Pablo Tosal (ptosal@pickandroll.net)
Hoy como ayer, como siempre, los Play Offs nos introducen en un mundo de pasiones de las que solo se sale a través de la emoción, o su descarga. Es difícil plantearse en esta etapa razonamientos que no estén directamente involucrados con la necesidad de ganar y el abismo de perder. Toda la temporada se pone en juego.
Por eso un caso como el de Emiliano Lezcano nos llama tanto la atención, no porque es una desgracia en sí, sino porque es en Play Off.
La lesión de Emiliano Lezcano
Lo cierto es que si hay que empezar por algún lado a “analizar” la situación me gustaría empezar por el final: con las disculpas y la angustia del camarógrafo al jugador que luego se saldó con el propio Lezcano yendo a consolar al trabajador del streaming. “Esta todo bien no te preocupes”, le dijo ante la mirada de un hombre consternado. Emiliano es un ser humano maravilloso, capitulo mil.
Para meternos de lleno en el tema y abrazar fuerte a los inquisidores del “Yo te avisé que un día iba a pasar” les recuerdo que cada tanto un avión se cae con todos sus pasajeros y aun así es el transporte más seguro del mundo, con diferencias. Pero se caen.
Con el mismo rigor que se puede decir que un avión de pasajeros es seguro, a pesar de los accidentes, es que podemos medir otros fenómenos en el mundo. El fenómeno de la imprevisibilidad.
Si hacemos la cuenta de jugadores lesionados por pisar camarógrafos por la cantidad de partidos que esos hombres filman desde ahí y además al zoom lo abrimos al mapa mundial nos daremos cuenta que estos accidentes son aún mas raro que la caída de un avión. Y aun así suceden.
Las medidas de seguridad para la prevención de lesiones que se han ganado en los últimos 20 años es gigante. No se puede empezar un partido sin una ambulancia en la puerta, tiene que estar el kit médico en la mesa de control, la tabla de traslado, los dos paramédicos en el estadio, el médico del equipo local, las colchonetas protectoras obligatorios sobre los carteles publicitarios y un largo etcétera. Y sin dudas hay que seguir mejorando.
Pero el efecto de la imprevisibilidad es algo ya más difícil de medir. Esta vez fue un camarógrafo pero podría ser un plateísta de los que están a nivel de suelo en muchas canchas del país.
SI hemos de criticar las medidas del Socios Fundadores, hay que explicar que Gimnasia tiene la cancha reglamentaria según los parámetros que pide FIBA para las competencias locales. Gimnasia cumple eso.
En lo particular me gustaría que esta situación de anomalía no termine en una disputa chiquita y bastarda entre: TV con gente en el campo SI – TV con gente en el campo NO. Porque nos encerraríamos en una Cinta de Moebius.
Quizás este problema nos permita recordar que los gimnasios donde se juega la Liga Nacional son principalmente propiedad de los clubes. Casi no existen los estadios, salvo en Mar del Plata y Formosa y el resto pone todo su amor en dejar de manera decente su casa para adaptarse a una competencia profesional.
Y vale decir que esto no pasa en casi ningún lugar del mundo. Las principales ligas de basquetbol del mundo se juegan en estadios, pabellones, arenas que son construcciones del estado o privadas, pero no de clubes. Lugares aptos para espectáculos de alta envergadura.
En la Argentina del modo que esta concebido el deporte es muy difícil que esto ocurra. No hubo nunca en la historia de ningún gobierno una línea de créditos super blandos a devolver en 25 años para que los clubes o municipios construyan estadios deportivos de alta capacidad y tecnología. Entonces se juega donde se puede, nunca donde se debería.
Y en esos espacios irreales para el espectáculo pero hermosos para abrazar la pasión que le ponemos los argentinos al deporte terminamos padeciendo innumerables inconvenientes. Si se realiza la pregunta al espectador común de la liga ¿Qué opina usted del área de baños de la cancha y del área de comidas?, nos sorprendería ver como los hinchas se adaptan a todo.
Y si la valla del fondo de cancha se ubica a dos metros y la TV pone un camarógrafo allí es una situación con la que se convive, ayer, hoy y siempre hasta que se cambie el estadio. No hay muchas vueltas para el tema más que aceptar que estamos en una liga donde todo es adaptable.
Si la gente de Ferro necesita descargar su angustia por una desgracia (y es razonable) sobre un resultado que terminó apenas por cuatro abajo yo miraría la barbaridad que hizo el árbitro Dinamarca sobre la expulsión de Jano Martínez. El partido lamentablemente esta en ese error y no en el pie del camarógrafo.