El Granate venció 86-72 a Quilmes en el primer punto de los octavos de final de La Liga Argentina. Encaminó a su favor el partido desde el segundo cuarto con alto goleo y su defensa impidió cualquier reacción del cervecero.
Autor:Pablo Tosal (ptosal@pickandroll.net)
El destino encauzó un duelo de pesos pesados, de dos contendientes con poderío. Las expectativas de una batalla llena de adrenalina se cumplieron, dado que Lanús y Quilmes de Mar del Plata construyeron un primer round intenso, con diversos condimentos.
En la apertura de la serie de playoffs de octavos de final, el Granate doblegó 86-72 al Cervecero, en condición de local, para adelantarse 1-0. El trío de extranjeros del elenco de Manu Anglese volvió a destacarse con su aluvión ofensivo y se erigieron en vías confiables y productivas.
Mike Henry clavó 19 puntos y 11 rebotes, así como Roquez Johnson metió 18 unidades y 6 recobres y Robert Whitfield aportó 14 tantos y 4/5 en triples. En el conjunto de Mar del Plata sobresalió Federico De Miguel con 17 puntos.
El pleito comenzó bajo los influjos de la intensidad y una predominancia del visitante, que asestó un parcial positivo para marcar las primeras ventajas 7-0, a los 2 minutos, con la velocidad como argumento. El dueño de casa lució apresurado en sus decisiones en ese arranque, pero halló en los triples el bálsamo, a tal punto que redondeó un alto 4/8 en esa faceta. Con las bombas, los de Anglese se reinsertaron en el juego, aunque el Cervecero mantuvo su liderazgo 17-12, a falta de 4:30 minutos. En ese instante, el Grana apretó el acelerador y estampó un pasaje 12-4 para revertir 24-21, con los aportes de Reinaudi y Henry. Así el segmento se clausuró con la leve ganancia 27-25 del anfitrión.
En el segundo capítulo se experimentó una rotación sumamente productiva de Lanús, porque los jóvenes Sacchi y Giménez saltaron al parquet con energía. Al mismo tiempo que Quilmes se empantanó en sus ofensivas estacionadas (31% de cancha). En contraposición, el local vivió un idilio con sus ataques, porque fluyó en diversas manos y gozó de una efectividad pasmosa (11-14 de campo en el cuarto). Así se marcó la máxima 55-40, con 1:40 minutos en el reloj. Moore clavó cuatro puntos seguidos, con los que el entretiempo arribó con la superioridad del Grana 55-44.
Tras las charlas en vestuarios se vivenció una merma en el ritmo y la calidad de los ataques. Las faltas complicaron a ambas escuadras, con la carga de Franchino y Nally. En ese trámite más pausado, e impreciso, el dueño de casa estiró su renta con las anotaciones de Johnson en la línea de libres. Por su parte, la visita abolló el aro de tercera dimensión (0/6) y apostó por una zona 2-3 para dosificar energías. Así, el Grana clausuró adelante 71-57.
En el último cuarto, Lanús halló en Henry (10) las soluciones para sus avances y concretó la máxima de la noche 79-60, a falta de 6:40 minutos. Cuando todo lucía encaminado para el local, Quilmes reaccionó con De Miguel y ejecutó un parcial 10-1 para acercarse 80-70, con 3 minutos en el reloj. Empero, el equipo de Anglese no se desesperó y navegó con solidez a la victoria.