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02/02/2026 10:59 | Liga Nacional

Las leyes del profesionalismo

(Opinión – Por Pablo Tosal) Gonzalo “Polaco” Pérez fue despedido como entrenador de Boca Juniors siendo el vigente entrenador bicampeón de la competencia. ¿Está bien o mal la decisión? Analizamos el hecho.
Autor:Pablo Tosal (ptosal@pickandroll.net)
Las leyes del profesionalismo

El universo del básquetbol profesional no escapa a las leyes de cualquier trabajo que se haga por dinero: rendimiento, eficacia, satisfacción.

Muchas veces se escapa en la toma de decisiones y en las opiniones generales que la Liga Nacional argentina en sus tres categorías masculinas y la femenina son categorías profesionales.

En cada una de las competencias hay particularidades, arbitrariedades, objetivos y responsabilidades muy disímiles, pero todas ellas están atravesadas por el mismo hilo: se juega por plata. De lo contrario es básquet amateur o formativo.

Estableciendo esa línea de partida hay que entender tres puntos clave de una organización: Dirigentes, Cuerpo técnico y jugadores.

Esos tres puntos tienen su nivel de responsabilidad para cuando son campeones y para cuando el equipo desciende. A veces falla una de las dos patas, a veces dos de las tres y a veces las tres. El resultado óptimo invita a pensar que las tres tienen que estar en sintonía y el resultado pésimo sería cuando las tres patas están desalineadas. No siempre es así.

En el caso puntual que nos ocupa, la salida de Gonzalo Pérez de Boca como entrenador, vigente bicampeón se abre la incógnita: ¿Es correcto echar a un entrenador que fue parte responsable de los últimos dos logros mayores de la institución?

Si todo fuera tan sencillo como resolver esa pregunta, la vida sería más simple, pero (como sabemos) la vida es más compleja.

En principio y antes que nada es bueno que todos entiendan que la dirigencia de Boca también es vigente bicampeona de la liga. ¿O acaso los dirigentes no salieron campeones también?

Sino, como sería: ¿Los jugadores y entrenadores salen campeones y los dirigentes no?

Y si una temporada viene muy torcida en rendimiento y resultados y fallan los jugadores y el entrenador. ¿Los dirigentes también tienen que fallar?

La historia nos enseña que muchos entrenadores, que brindan clínicas hermosas, tienen ascendencia en el público y los puños llenos de verdades han salido campeones tres o cuatro veces en los últimos 20 años. ¿Y por qué es esto? Porque lograron que se alineen los intereses de dirigentes, entrenadores y jugadores, sumando además talento y calidad en el plantel y siendo superiores a todos los rivales.

Hagamos el siguiente ejercicio: pensemos si el entrenador del equipo campeón hubiese dirigido el plantel que se fue al descenso en la misma temporada. ¿Hubiese descendido?. No lo sabemos, lo que sabemos casi con seguridad es que no hubiese salido campeón. Porque sencillamente ese plantel no estaba armado para eso.

Por lo tanto el objetivo fundacional es parte crucial de la vida de un entrenador y de los jugadores en esa temporada. Se arma un equipo ¿para qué? ¿Para salir campeón? ¿Para pelear arriba? ¿Para no descender?

¿Notaron que son pocos los entrenadores que hoy dicen que se arman para salir campeón? Lógico, cuidan las palabras, porque saben que las chances de errarle al objetivo son más grande que conseguirlo. Pero esto no quita que el objetivo exista.

Y Boca Juniors (acá llegamos) se armó para salir campeón. Jugadores, cuerpo técnico, dirigentes y hasta los hinchas saben que el objetivo es pelear por el título.

Para que la lucha por el título sea una realidad existe un protocolo de gastos muy estrictos. Los jugadores tienen que estar bien tratados, cuidados y protegidos para que solo se encarguen mentalmente de poner su foco en el juego. El cuerpo técnico tiene que tener todas las herramientas, para analizar, gestionar y brindarle al jugador su máxima capacidad. Y los dirigentes son los encargados de establecer toda esa estructura.

Pero si alguna de las patas fallan hay que corregir, y esto es igual que cualquier lugar donde se maneja profesionalismo: analizar rendimiento y ejecutar en consecuencia. Si los dirigentes son conscientes y honestos de que su estructura no falló entonces es justo que busquen alterar las patas del proyecto, primero extranjeros, luego nacionales del plantel y finalmente el entrenador. Es justo, es lógico, es necesario y es la regla por lo cual la ley del profesionalismo se mueve.

En el caso del Polaco Pérez hay que recordar que el primer año salió campeón con un equipo que él no armó. Los dirigentes lo armaron. Ellos estaban ahí para encargarse que todo estuviera para que Boca no falle. Y no fallaron. Esa es la dinámica del profesionalismo. Se convive con el error pero la búsqueda de la excelencia es lo que marca la diferencia.

No es el caso de Gonzalo Pérez, porque nunca se manifestó en contra del corte en ningún momento y lo entiende pero en líneas generales si un entrenador creyera que por salir campeón años anteriores o tener muchos años en un club, está a salvo de un corte, entonces no estamos hablando de deporte profesional.

Y antes que lo mencionen ¿Quién saca a los dirigentes que fallan? bien, ¡gran pregunta! Depende de las circunstancias del club y el modo de conseguir el dinero. Si el que consigue el dinero es a la vez el máximo dirigente y erra de manera permanente, entonces su club no está en el deporte profesional sino que está manejando su juguete.

Y contra eso poco puede hacerse, más que conseguir otro que ponga el dinero. Pero cada club es un mundo y hoy los puestos intermedios de mando profesional están afortunadamente apareciendo para tomar decisiones con conocimiento.

Porque aunque queramos ver nuestro básquetbol con el prisma de las emociones lo único que no puede alterarse es la realidad.

Pablo Tosal
@pablotosal